• Tu descanso siempre es lo primero que cae. La reunión con la clienta no se toca; tu hora de caminar, sí. Lo que es para ti es, sistemáticamente, lo único negociable de tu semana.
  • Confundes estar disponible con ser responsable. Contestar a cualquier hora parece compromiso. Con los años, es solo desgaste — y un equipo o unas clientas educadas en que no tienes límites.